Historia I: Clase Baja Edad Media

A continuación publicamos un resumen de la última clase.

Les dejamos, a modo de introducción, algunas imágenes referentes a la Temprana y Alta Edad Media para mostrar la evolución hacia el traje ajustado, cosido y cerrado de la Baja Edad Media.

Acá hacemos un resumen de las prendas, accesorios y textiles siguiendo el capítulo de François Boucher para los siglos XIV y XV.

Hacia mediados del siglo XIV aparece un traje nuevo, que comienza a realzar las formas del cuerpo. Las primeras ideas humanistas sobre el individuo y la incipiente vida urbana requieren una indumentaria adecuada.

 Al emerger una burguesía rica que se elevaba al nivel de la nobleza, el traje se transformó en un medio de expresión de ascenso económico para los comerciantes y de preeminencia para los nobles.

La belleza del cuerpo femenino se valora y destaca con los nuevos trajes. Sobre las prendas de uso íntimo se lleva un primer vestido conocido como cota o saya.

Hay gran variedad de prendas que se usan por encima de la cota, destacamos principalmente la cotardía, hopalanda y sobreveste.

La cotardía se caracteriza por su escote pronunciado en forma de V, ribeteado en piel, así como puños y ruedo. El talle se marca debajo del busto con un cinto ancho que ciñe la prenda generando frunces verticales en la falda. Esta cubre las piernas por completo y generalmente tiene cola de largos variables (a mayor largo, mayor rango social). Las mangas de la cotardía serán muy estrechas a diferencia de las de la hopalanda.

Esta prenda, a diferencia de la anterior, no es de uso exclusivo femenino, tanto hombres como mujeres llevan la hopalanda.
La hopalanda es la más amplia, suelta y pesada de todas las prendas exteriores. Su característica principal es la amplitud y largo desmedido de las mangas. Además del exagerado tamaño, las mangas tienen decoraciones intrincadas y recortes que aportan fantasía a la solemnidad de la prenda.
Al igual que la cotardía, requiere de un cinto que ciñe el talle debajo del busto o en la cintura. La cola de esta prenda, al igual que sus mangas, es de un largo descomunal.

El sobreveste es una prenda exterior que, al igual que las prendas anteriores, se lleva sobre la cota o saya. Generalmente reservada para la aristocracia y para ceremonias, este sobre-vestido no posee mangas y está muy abierto en los laterales, dejando ver (y resaltando) la cintura ajustada y la cadera destacada por un cinto suelto. Los surcotes de mayor nivel están ribeteados en piel a contratono.

Es muy característico de este periodo la novedad, importancia y variedad de tocados. Los más destacados en el caso de las mujeres van desde la simpleza de un par de templers (rodetes moldeados y sostenidos por redecillas) a la extravagancia de un tocado mariposa (a partir de la combinación de templers con una estructura de alambre y un paño translúcido)

La gran novedad de la época en el traje masculino es la aparición del traje corto.
El reemplazo del traje largo por uno corto requiere de importantes modificaciones en las prendas inferiores. Las calzas dejan de ser dos piezas separadas para transformarse en calzas de cola, una sóla prenda que cubre por completo la parte inferior del cuerpo desde la cintura. Las «piernas» se cosen entre sí e incorporan una pieza triangular llamada braye que cubre la abertura delantera y trasera. Este será el antecedente directo de la bragueta.

Se conoce vulgarmente a esta prenda con el nombre «calzas de cola». Recordemos que están confeccionadas en tejido plano, tratando de seguir lo más fielmente posible la forma de la pierna, pero a pesar de su idealización en las representaciones, no podían ser adherentes.
Para sostenerlas en su lugar se atan fuertemente con cordones a las bragas y posteriormente al jubón.

El jubón es la prenda a tener en cuenta para los periodos históricos siguientes; es muy dificil precisar sus características exactas ya que su forma es cambiante de acuerdo al rol social del usuario, región geográfica, etc.. Es importante analizar los recursos que se utilizan para unir entre sí las piezas que componen la prenda, permitiendo el movimiento de quien la lleva. Tiene su origen en la indumentaria militar, usado como nexo entre el cuerpo y las placas metálicas de la armadura, de allí su rigidez y espesor.

El jubón es una prenda que cubre el torso, bastante rígida y de mangas ajustadas. Suele llevarse debajo de otras prendas como la huque u hopalanda, pero su uso como prenda exterior se va acentuando con el paso de los años.

Debido a su estrechez y la rigidez de los materiales con que se confecciona, es necesario vincular partes de la prenda con cordones y hojales que habiliten el movimiento, principalmente en hombros y codos.

La huca se caracteriza por su falta de mangas y por las aberturas a los lados del cuerpo. Al igual que otras prendas exteriores, sus bordes están ribeteados en piel.

Debajo de la huca podemos distinguir el jubón y las calzas negras. Las imágenes superior e inferior forman parte del calendario “Las muy ricas horas del Duque de Berry”. Este libro de horas es de gran importancia para el estudio del traje del siglo XV.

La hopalanda, de características similares a la femenina, puede ser corta para uso del hombre. El garde-corps es una prenda exterior, también compartida por ambos sexos, suelta, abierta y flotante, generalmente sin mangas o con mangas cortas y amplias.

Todas las prendas anteriormente citadas conviven entre sí, favoreciendo unas u otras de acuerdo al clima, edad del usuario, situación de uso, etc

Entre la variedad de tocados masculinos tenemos el capirote, derivado de la caperuza o capucha. A la caperuza (ya separada, independiente de la capa) se le suma una larga banda que permite sujetar el tocado a la cabeza del usuario creando una gran variedad de formas y estilos.

El calzado también toma las líneas puntiagudas del gótico dominante y las exagera hasta el límite que las leyes suntuarias le permiten.

Al igual que en el largo de las colas de las faldas o la altura de los tocados, a mayor longitud mayor será el rango social de quien lo porta.

El patin se utiliza como complemento del zapato para el exterior, aísla de la humedad del suelo y proteje el cuero de ensuciarse con barro. Generalmente están realizados en madera y cuero. Un par de estos puede verse retratado en «El matrimonio Arnolfini», dispuestos en el piso a la izquierda de los pies del protagonista.

Desde tiempos de los legionarios romanos hasta principios del siglo XIV la cota de malla era el tipo de protección corporal predominante y más eficaz conocido en Europa. Desde aproximadamente mediados del siglo XV en adelante, la malla se utilizó junto con una armadura completa para cubrir los espacios entre las placas. Se hicieron mangas de malla para usar con una coraza (peto y placa posterior); paneles de malla en forma de fuelle cubrían las axilas o los codos y estaban unidos a chaquetas de cierta rigidez especialmente diseñadas para usar debajo de la armadura (origen del jubón)

Un libro de horas y el estuche en el que se guardaba para protegerlo. El rol de los textiles es de gran importancia en la competencia por la igualación/diferenciación social. Al ser todas las prendas de uso extendido en las diferentes clases sociales, el material con el cual se confeccionan es el factor distintivo: brocado, damasco, terciopelo y raso para la nobleza (ver Duque de Berry), y paños muy coloridos para los burgueses (ver matrimonio Arnolfini).

Resignificaciones contemporáneas

Historia I: Clase Baja Edad Media

A continuación publicamos un resumen de la última clase

Les dejamos, a modo de introducción, algunas imágenes referentes a la Temprana y Alta Edad Media para mostrar la evolución hacia el traje ajustado, cosido y cerrado de la Baja Edad Media.

Acá hacemos un resumen de las prendas, accesorios y textiles siguiendo el capítulo de François Boucher para los siglos XIV y XV.

Hacia mediados del siglo XIV aparece un traje nuevo, que comienza a realzar las formas del cuerpo. Las primeras ideas humanistas sobre el individuo y la incipiente vida urbana requieren una indumentaria adecuada.

 Al emerger una burguesía rica que se elevaba al nivel de la nobleza, el traje se transformó en un medio de expresión de ascenso económico para los comerciantes y de preeminencia para los nobles.

La belleza del cuerpo femenino se valora y destaca con los nuevos trajes. Sobre las prendas de uso íntimo se lleva un primer vestido conocido como cota o saya.

Hay gran variedad de prendas que se usan por encima de la cota, destacamos principalmente la cotardía, hopalanda y sobreveste.

La cotardía se caracteriza por su escote pronunciado en forma de V, ribeteado en piel, así como puños y ruedo. El talle se marca debajo del busto con un cinto ancho que ciñe la prenda generando frunces verticales en la falda. Esta cubre las piernas por completo y generalmente tiene cola de largos variables (a mayor largo, mayor rango social). Las mangas de la cotardía serán muy estrechas a diferencia de las de la hopalanda.

Esta prenda, a diferencia de la anterior, no es de uso exclusivo femenino, tanto hombres como mujeres llevan la hopalanda.
La hopalanda es la más amplia, suelta y pesada de todas las prendas exteriores. Su característica principal es la amplitud y largo desmedido de las mangas. Además del exagerado tamaño, las mangas tienen decoraciones intrincadas y recortes que aportan fantasía a la solemnidad de la prenda.
Al igual que la cotardía, requiere de un cinto que ciñe el talle debajo del busto o en la cintura. La cola de esta prenda, al igual que sus mangas, es de un largo descomunal.

El sobreveste es una prenda exterior que, al igual que las prendas anteriores, se lleva sobre la cota o saya. Generalmente reservada para la aristocracia y para ceremonias, este sobre-vestido no posee mangas y está muy abierto en los laterales, dejando ver (y resaltando) la cintura ajustada y la cadera destacada por un cinto suelto. Los surcotes de mayor nivel están ribeteados en piel a contratono.

Es muy característico de este periodo la novedad, importancia y variedad de tocados. Los más destacados en el caso de las mujeres van desde la simpleza de un par de templers (rodetes moldeados y sostenidos por redecillas) a la extravagancia de un tocado mariposa (a partir de la combinación de templers con una estructura de alambre y un paño translúcido)

La gran novedad de la época en el traje masculino es la aparición del traje corto.
El reemplazo del traje largo por uno corto requiere de importantes modificaciones en las prendas inferiores. Las calzas dejan de ser dos piezas separadas para transformarse en calzas de cola, una sóla prenda que cubre por completo la parte inferior del cuerpo desde la cintura. Las «piernas» se cosen entre sí e incorporan una pieza triangular llamada braye que cubre la abertura delantera y trasera. Este será el antecedente directo de la bragueta.

Se conoce vulgarmente a esta prenda con el nombre «calzas de cola». Recordemos que están confeccionadas en tejido plano, tratando de seguir lo más fielmente posible la forma de la pierna, pero a pesar de su idealización en las representaciones, no podían ser adherentes.
Para sostenerlas en su lugar se atan fuertemente con cordones a las bragas y posteriormente al jubón.

El jubón es la prenda a tener en cuenta para los periodos históricos siguientes; es muy dificil precisar sus características exactas ya que su forma es cambiante de acuerdo al rol social del usuario, región geográfica, etc.. Es importante analizar los recursos que se utilizan para unir entre sí las piezas que componen la prenda, permitiendo el movimiento de quien la lleva. Tiene su origen en la indumentaria militar, usado como nexo entre el cuerpo y las placas metálicas de la armadura, de allí su rigidez y espesor.

El jubón es una prenda que cubre el torso, bastante rígida y de mangas ajustadas. Suele llevarse debajo de otras prendas como la huque u hopalanda, pero su uso como prenda exterior se va acentuando con el paso de los años.

Debido a su estrechez y la rigidez de los materiales con que se confecciona, es necesario vincular partes de la prenda con cordones y hojales que habiliten el movimiento, principalmente en hombros y codos.

 

La huca se caracteriza por su falta de mangas y por las aberturas a los lados del cuerpo. Al igual que otras prendas exteriores, sus bordes están ribeteados en piel.

Debajo de la huca podemos distinguir el jubón y las calzas negras. Las imágenes superior e inferior forman parte del calendario “Las muy ricas horas del Duque de Berry”. Este libro de horas es de gran importancia para el estudio del traje del siglo XV.

La hopalanda, de características similares a la femenina, puede ser corta para uso del hombre. El garde-corps es una prenda exterior, también compartida por ambos sexos, suelta, abierta y flotante, generalmente sin mangas o con mangas cortas y amplias.

Todas las prendas anteriormente citadas conviven entre sí, favoreciendo unas u otras de acuerdo al clima, edad del usuario, situación de uso, etc

 

Entre la variedad de tocados masculinos tenemos el capirote, derivado de la caperuza o capucha. A la caperuza (ya separada, independiente de la capa) se le suma una larga banda que permite sujetar el tocado a la cabeza del usuario creando una gran variedad de formas y estilos.

El calzado también toma las líneas puntiagudas del gótico dominante y las exagera hasta el límite que las leyes suntuarias le permiten.

Al igual que en el largo de las colas de las faldas o la altura de los tocados, a mayor longitud mayor será el rango social de quien lo porta.

El patin se utiliza como complemento del zapato para el exterior, aísla de la humedad del suelo y proteje el cuero de ensuciarse con barro. Generalmente están realizados en madera y cuero. Un par de estos puede verse retratado en «El matrimonio Arnolfini», dispuestos en el piso a la izquierda de los pies del protagonista.

Desde tiempos de los legionarios romanos hasta principios del siglo XIV la cota de malla era el tipo de protección corporal predominante y más eficaz conocido en Europa. Desde aproximadamente mediados del siglo XV en adelante, la malla se utilizó junto con una armadura completa para cubrir los espacios entre las placas. Se hicieron mangas de malla para usar con una coraza (peto y placa posterior); paneles de malla en forma de fuelle cubrían las axilas o los codos y estaban unidos a chaquetas de cierta rigidez especialmente diseñadas para usar debajo de la armadura (origen del jubón)

Un libro de horas y el estuche en el que se guardaba para protegerlo. El rol de los textiles es de gran importancia en la competencia por la igualación/diferenciación social. Al ser todas las prendas de uso extendido en las diferentes clases sociales, el material con el cual se confeccionan es el factor distintivo: brocado, damasco, terciopelo y raso para la nobleza (ver Duque de Berry), y paños muy coloridos para los burgueses (ver matrimonio Arnolfini).

Resignificaciones contemporáneas

Historia I: Clase Baja Edad Media

A continuación publicamos un resumen de la última clase

Les dejamos, a modo de introducción, algunas imágenes referentes a la Temprana y Alta Edad Media para mostrar la evolución hacia el traje ajustado, cosido y cerrado de la Baja Edad Media.

Acá hacemos un resumen de las prendas, accesorios y textiles siguiendo el capítulo de François Boucher para los siglos XIV y XV.

Hacia mediados del siglo XIV aparece un traje nuevo, que comienza a realzar las formas del cuerpo. Las primeras ideas humanistas sobre el individuo y la incipiente vida urbana requieren una indumentaria adecuada.

 Al emerger una burguesía rica que se elevaba al nivel de la nobleza, el traje se transformó en un medio de expresión de ascenso económico para los comerciantes y de preeminencia para los nobles.

La belleza del cuerpo femenino se valora y destaca con los nuevos trajes. Sobre las prendas de uso íntimo se lleva un primer vestido conocido como cota o saya.

Hay gran variedad de prendas que se usan por encima de la cota, destacamos principalmente la cotardía, hopalanda y sobreveste.

La cotardía se caracteriza por su escote pronunciado en forma de V, ribeteado en piel, así como puños y ruedo. El talle se marca debajo del busto con un cinto ancho que ciñe la prenda generando frunces verticales en la falda. Esta cubre las piernas por completo y generalmente tiene cola de largos variables (a mayor largo, mayor rango social). Las mangas de la cotardía serán muy estrechas a diferencia de las de la hopalanda.

Esta prenda, a diferencia de la anterior, no es de uso exclusivo femenino, tanto hombres como mujeres llevan la hopalanda.
La hopalanda es la más amplia, suelta y pesada de todas las prendas exteriores. Su característica principal es la amplitud y largo desmedido de las mangas. Además del exagerado tamaño, las mangas tienen decoraciones intrincadas y recortes que aportan fantasía a la solemnidad de la prenda.
Al igual que la cotardía, requiere de un cinto que ciñe el talle debajo del busto o en la cintura. La cola de esta prenda, al igual que sus mangas, es de un largo descomunal.

El sobreveste es una prenda exterior que, al igual que las prendas anteriores, se lleva sobre la cota o saya. Generalmente reservada para la aristocracia y para ceremonias, este sobre-vestido no posee mangas y está muy abierto en los laterales, dejando ver (y resaltando) la cintura ajustada y la cadera destacada por un cinto suelto. Los surcotes de mayor nivel están ribeteados en piel a contratono.

Es muy característico de este periodo la novedad, importancia y variedad de tocados. Los más destacados en el caso de las mujeres van desde la simpleza de un par de templers (rodetes moldeados y sostenidos por redecillas) a la extravagancia de un tocado mariposa (a partir de la combinación de templers con una estructura de alambre y un paño translúcido)

La gran novedad de la época en el traje masculino es la aparición del traje corto.
El reemplazo del traje largo por uno corto requiere de importantes modificaciones en las prendas inferiores. Las calzas dejan de ser dos piezas separadas para transformarse en calzas de cola, una sóla prenda que cubre por completo la parte inferior del cuerpo desde la cintura. Las «piernas» se cosen entre sí e incorporan una pieza triangular llamada braye que cubre la abertura delantera y trasera. Este será el antecedente directo de la bragueta.

Se conoce vulgarmente a esta prenda con el nombre «calzas de cola». Recordemos que están confeccionadas en tejido plano, tratando de seguir lo más fielmente posible la forma de la pierna, pero a pesar de su idealización en las representaciones, no podían ser adherentes.
Para sostenerlas en su lugar se atan fuertemente con cordones a las bragas y posteriormente al jubón.

El jubón es la prenda a tener en cuenta para los periodos históricos siguientes; es muy dificil precisar sus características exactas ya que su forma es cambiante de acuerdo al rol social del usuario, región geográfica, etc.. Es importante analizar los recursos que se utilizan para unir entre sí las piezas que componen la prenda, permitiendo el movimiento de quien la lleva. Tiene su origen en la indumentaria militar, usado como nexo entre el cuerpo y las placas metálicas de la armadura, de allí su rigidez y espesor.

El jubón es una prenda que cubre el torso, bastante rígida y de mangas ajustadas. Suele llevarse debajo de otras prendas como la huque u hopalanda, pero su uso como prenda exterior se va acentuando con el paso de los años.

Debido a su estrechez y la rigidez de los materiales con que se confecciona, es necesario vincular partes de la prenda con cordones y hojales que habiliten el movimiento, principalmente en hombros y codos.

 

La huca se caracteriza por su falta de mangas y por las aberturas a los lados del cuerpo. Al igual que otras prendas exteriores, sus bordes están ribeteados en piel.

Debajo de la huca podemos distinguir el jubón y las calzas negras. Las imágenes superior e inferior forman parte del calendario “Las muy ricas horas del Duque de Berry”. Este libro de horas es de gran importancia para el estudio del traje del siglo XV.

La hopalanda, de características similares a la femenina, puede ser corta para uso del hombre. El garde-corps es una prenda exterior, también compartida por ambos sexos, suelta, abierta y flotante, generalmente sin mangas o con mangas cortas y amplias.

Todas las prendas anteriormente citadas conviven entre sí, favoreciendo unas u otras de acuerdo al clima, edad del usuario, situación de uso, etc

 

Entre la variedad de tocados masculinos tenemos el capirote, derivado de la caperuza o capucha. A la caperuza (ya separada, independiente de la capa) se le suma una larga banda que permite sujetar el tocado a la cabeza del usuario creando una gran variedad de formas y estilos.

El calzado también toma las líneas puntiagudas del gótico dominante y las exagera hasta el límite que las leyes suntuarias le permiten.

Al igual que en el largo de las colas de las faldas o la altura de los tocados, a mayor longitud mayor será el rango social de quien lo porta.

El patin se utiliza como complemento del zapato para el exterior, aísla de la humedad del suelo y proteje el cuero de ensuciarse con barro. Generalmente están realizados en madera y cuero. Un par de estos puede verse retratado en «El matrimonio Arnolfini», dispuestos en el piso a la izquierda de los pies del protagonista.

Desde tiempos de los legionarios romanos hasta principios del siglo XIV la cota de malla era el tipo de protección corporal predominante y más eficaz conocido en Europa. Desde aproximadamente mediados del siglo XV en adelante, la malla se utilizó junto con una armadura completa para cubrir los espacios entre las placas. Se hicieron mangas de malla para usar con una coraza (peto y placa posterior); paneles de malla en forma de fuelle cubrían las axilas o los codos y estaban unidos a chaquetas de cierta rigidez especialmente diseñadas para usar debajo de la armadura (origen del jubón)

Un libro de horas y el estuche en el que se guardaba para protegerlo. El rol de los textiles es de gran importancia en la competencia por la igualación/diferenciación social. Al ser todas las prendas de uso extendido en las diferentes clases sociales, el material con el cual se confeccionan es el factor distintivo: brocado, damasco, terciopelo y raso para la nobleza (ver Duque de Berry), y paños muy coloridos para los burgueses (ver matrimonio Arnolfini).

Resignificaciones contemporáneas

Historia I: Clase Baja Edad Media

A continuación publicamos un resumen de la última clase

Les dejamos, a modo de introducción, algunas imágenes referentes a la Temprana y Alta Edad Media para mostrar la evolución hacia el traje ajustado, cosido y cerrado de la Baja Edad Media.

Acá hacemos un resumen de las prendas, accesorios y textiles siguiendo el capítulo de François Boucher para los siglos XIV y XV.

Hacia mediados del siglo XIV aparece un traje nuevo, que comienza a realzar las formas del cuerpo. Las primeras ideas humanistas sobre el individuo y la incipiente vida urbana requieren una indumentaria adecuada.

 Al emerger una burguesía rica que se elevaba al nivel de la nobleza, el traje se transformó en un medio de expresión de ascenso económico para los comerciantes y de preeminencia para los nobles.

La belleza del cuerpo femenino se valora y destaca con los nuevos trajes. Sobre las prendas de uso íntimo se lleva un primer vestido conocido como cota o saya.

Hay gran variedad de prendas que se usan por encima de la cota, destacamos principalmente la cotardía, hopalanda y sobreveste.

La cotardía se caracteriza por su escote pronunciado en forma de V, ribeteado en piel, así como puños y ruedo. El talle se marca debajo del busto con un cinto ancho que ciñe la prenda generando frunces verticales en la falda. Esta cubre las piernas por completo y generalmente tiene cola de largos variables (a mayor largo, mayor rango social). Las mangas de la cotardía serán muy estrechas a diferencia de las de la hopalanda.

Esta prenda, a diferencia de la anterior, no es de uso exclusivo femenino, tanto hombres como mujeres llevan la hopalanda.
La hopalanda es la más amplia, suelta y pesada de todas las prendas exteriores. Su característica principal es la amplitud y largo desmedido de las mangas. Además del exagerado tamaño, las mangas tienen decoraciones intrincadas y recortes que aportan fantasía a la solemnidad de la prenda.
Al igual que la cotardía, requiere de un cinto que ciñe el talle debajo del busto o en la cintura. La cola de esta prenda, al igual que sus mangas, es de un largo descomunal.

El sobreveste es una prenda exterior que, al igual que las prendas anteriores, se lleva sobre la cota o saya. Generalmente reservada para la aristocracia y para ceremonias, este sobre-vestido no posee mangas y está muy abierto en los laterales, dejando ver (y resaltando) la cintura ajustada y la cadera destacada por un cinto suelto. Los surcotes de mayor nivel están ribeteados en piel a contratono.

Es muy característico de este periodo la novedad, importancia y variedad de tocados. Los más destacados en el caso de las mujeres van desde la simpleza de un par de templers (rodetes moldeados y sostenidos por redecillas) a la extravagancia de un tocado mariposa (a partir de la combinación de templers con una estructura de alambre y un paño translúcido)

La gran novedad de la época en el traje masculino es la aparición del traje corto.
El reemplazo del traje largo por uno corto requiere de importantes modificaciones en las prendas inferiores. Las calzas dejan de ser dos piezas separadas para transformarse en calzas de cola, una sóla prenda que cubre por completo la parte inferior del cuerpo desde la cintura. Las «piernas» se cosen entre sí e incorporan una pieza triangular llamada braye que cubre la abertura delantera y trasera. Este será el antecedente directo de la bragueta.

Se conoce vulgarmente a esta prenda con el nombre «calzas de cola». Recordemos que están confeccionadas en tejido plano, tratando de seguir lo más fielmente posible la forma de la pierna, pero a pesar de su idealización en las representaciones, no podían ser adherentes.
Para sostenerlas en su lugar se atan fuertemente con cordones a las bragas y posteriormente al jubón.

El jubón es la prenda a tener en cuenta para los periodos históricos siguientes; es muy dificil precisar sus características exactas ya que su forma es cambiante de acuerdo al rol social del usuario, región geográfica, etc.. Es importante analizar los recursos que se utilizan para unir entre sí las piezas que componen la prenda, permitiendo el movimiento de quien la lleva. Tiene su origen en la indumentaria militar, usado como nexo entre el cuerpo y las placas metálicas de la armadura, de allí su rigidez y espesor.

El jubón es una prenda que cubre el torso, bastante rígida y de mangas ajustadas. Suele llevarse debajo de otras prendas como la huque u hopalanda, pero su uso como prenda exterior se va acentuando con el paso de los años.

Debido a su estrechez y la rigidez de los materiales con que se confecciona, es necesario vincular partes de la prenda con cordones y hojales que habiliten el movimiento, principalmente en hombros y codos.

 

La huca se caracteriza por su falta de mangas y por las aberturas a los lados del cuerpo. Al igual que otras prendas exteriores, sus bordes están ribeteados en piel.

Debajo de la huca podemos distinguir el jubón y las calzas negras. Las imágenes superior e inferior forman parte del calendario “Las muy ricas horas del Duque de Berry”. Este libro de horas es de gran importancia para el estudio del traje del siglo XV.

La hopalanda, de características similares a la femenina, puede ser corta para uso del hombre. El garde-corps es una prenda exterior, también compartida por ambos sexos, suelta, abierta y flotante, generalmente sin mangas o con mangas cortas y amplias.

Todas las prendas anteriormente citadas conviven entre sí, favoreciendo unas u otras de acuerdo al clima, edad del usuario, situación de uso, etc

 

Entre la variedad de tocados masculinos tenemos el capirote, derivado de la caperuza o capucha. A la caperuza (ya separada, independiente de la capa) se le suma una larga banda que permite sujetar el tocado a la cabeza del usuario creando una gran variedad de formas y estilos.

El calzado también toma las líneas puntiagudas del gótico dominante y las exagera hasta el límite que las leyes suntuarias le permiten.

Al igual que en el largo de las colas de las faldas o la altura de los tocados, a mayor longitud mayor será el rango social de quien lo porta.

El patin se utiliza como complemento del zapato para el exterior, aísla de la humedad del suelo y proteje el cuero de ensuciarse con barro. Generalmente están realizados en madera y cuero. Un par de estos puede verse retratado en «El matrimonio Arnolfini», dispuestos en el piso a la izquierda de los pies del protagonista.

Desde tiempos de los legionarios romanos hasta principios del siglo XIV la cota de malla era el tipo de protección corporal predominante y más eficaz conocido en Europa. Desde aproximadamente mediados del siglo XV en adelante, la malla se utilizó junto con una armadura completa para cubrir los espacios entre las placas. Se hicieron mangas de malla para usar con una coraza (peto y placa posterior); paneles de malla en forma de fuelle cubrían las axilas o los codos y estaban unidos a chaquetas de cierta rigidez especialmente diseñadas para usar debajo de la armadura (origen del jubón)

Un libro de horas y el estuche en el que se guardaba para protegerlo. El rol de los textiles es de gran importancia en la competencia por la igualación/diferenciación social. Al ser todas las prendas de uso extendido en las diferentes clases sociales, el material con el cual se confeccionan es el factor distintivo: brocado, damasco, terciopelo y raso para la nobleza (ver Duque de Berry), y paños muy coloridos para los burgueses (ver matrimonio Arnolfini).

Resignificaciones contemporáneas

Historia I: Clase Baja Edad Media

A continuación publicamos un resumen de la última clase

Les dejamos, a modo de introducción, algunas imágenes referentes a la Temprana y Alta Edad Media para mostrar la evolución hacia el traje ajustado, cosido y cerrado de la Baja Edad Media.

Acá hacemos un resumen de las prendas, accesorios y textiles siguiendo el capítulo de François Boucher para los siglos XIV y XV.

Hacia mediados del siglo XIV aparece un traje nuevo, que comienza a realzar las formas del cuerpo. Las primeras ideas humanistas sobre el individuo y la incipiente vida urbana requieren una indumentaria adecuada.

 Al emerger una burguesía rica que se elevaba al nivel de la nobleza, el traje se transformó en un medio de expresión de ascenso económico para los comerciantes y de preeminencia para los nobles.

La belleza del cuerpo femenino se valora y destaca con los nuevos trajes. Sobre las prendas de uso íntimo se lleva un primer vestido conocido como cota o saya.

Hay gran variedad de prendas que se usan por encima de la cota, destacamos principalmente la cotardía, hopalanda y sobreveste.

La cotardía se caracteriza por su escote pronunciado en forma de V, ribeteado en piel, así como puños y ruedo. El talle se marca debajo del busto con un cinto ancho que ciñe la prenda generando frunces verticales en la falda. Esta cubre las piernas por completo y generalmente tiene cola de largos variables (a mayor largo, mayor rango social). Las mangas de la cotardía serán muy estrechas a diferencia de las de la hopalanda.

Esta prenda, a diferencia de la anterior, no es de uso exclusivo femenino, tanto hombres como mujeres llevan la hopalanda.
La hopalanda es la más amplia, suelta y pesada de todas las prendas exteriores. Su característica principal es la amplitud y largo desmedido de las mangas. Además del exagerado tamaño, las mangas tienen decoraciones intrincadas y recortes que aportan fantasía a la solemnidad de la prenda.
Al igual que la cotardía, requiere de un cinto que ciñe el talle debajo del busto o en la cintura. La cola de esta prenda, al igual que sus mangas, es de un largo descomunal.

El sobreveste es una prenda exterior que, al igual que las prendas anteriores, se lleva sobre la cota o saya. Generalmente reservada para la aristocracia y para ceremonias, este sobre-vestido no posee mangas y está muy abierto en los laterales, dejando ver (y resaltando) la cintura ajustada y la cadera destacada por un cinto suelto. Los surcotes de mayor nivel están ribeteados en piel a contratono.

Es muy característico de este periodo la novedad, importancia y variedad de tocados. Los más destacados en el caso de las mujeres van desde la simpleza de un par de templers (rodetes moldeados y sostenidos por redecillas) a la extravagancia de un tocado mariposa (a partir de la combinación de templers con una estructura de alambre y un paño translúcido)

La gran novedad de la época en el traje masculino es la aparición del traje corto.
El reemplazo del traje largo por uno corto requiere de importantes modificaciones en las prendas inferiores. Las calzas dejan de ser dos piezas separadas para transformarse en calzas de cola, una sóla prenda que cubre por completo la parte inferior del cuerpo desde la cintura. Las «piernas» se cosen entre sí e incorporan una pieza triangular llamada braye que cubre la abertura delantera y trasera. Este será el antecedente directo de la bragueta.

Se conoce vulgarmente a esta prenda con el nombre «calzas de cola». Recordemos que están confeccionadas en tejido plano, tratando de seguir lo más fielmente posible la forma de la pierna, pero a pesar de su idealización en las representaciones, no podían ser adherentes.
Para sostenerlas en su lugar se atan fuertemente con cordones a las bragas y posteriormente al jubón.

El jubón es la prenda a tener en cuenta para los periodos históricos siguientes; es muy dificil precisar sus características exactas ya que su forma es cambiante de acuerdo al rol social del usuario, región geográfica, etc.. Es importante analizar los recursos que se utilizan para unir entre sí las piezas que componen la prenda, permitiendo el movimiento de quien la lleva. Tiene su origen en la indumentaria militar, usado como nexo entre el cuerpo y las placas metálicas de la armadura, de allí su rigidez y espesor.

El jubón es una prenda que cubre el torso, bastante rígida y de mangas ajustadas. Suele llevarse debajo de otras prendas como la huque u hopalanda, pero su uso como prenda exterior se va acentuando con el paso de los años.

Debido a su estrechez y la rigidez de los materiales con que se confecciona, es necesario vincular partes de la prenda con cordones y hojales que habiliten el movimiento, principalmente en hombros y codos.

 

La huca se caracteriza por su falta de mangas y por las aberturas a los lados del cuerpo. Al igual que otras prendas exteriores, sus bordes están ribeteados en piel.

Debajo de la huca podemos distinguir el jubón y las calzas negras. Las imágenes superior e inferior forman parte del calendario “Las muy ricas horas del Duque de Berry”. Este libro de horas es de gran importancia para el estudio del traje del siglo XV.

La hopalanda, de características similares a la femenina, puede ser corta para uso del hombre. El garde-corps es una prenda exterior, también compartida por ambos sexos, suelta, abierta y flotante, generalmente sin mangas o con mangas cortas y amplias.

Todas las prendas anteriormente citadas conviven entre sí, favoreciendo unas u otras de acuerdo al clima, edad del usuario, situación de uso, etc

 

Entre la variedad de tocados masculinos tenemos el capirote, derivado de la caperuza o capucha. A la caperuza (ya separada, independiente de la capa) se le suma una larga banda que permite sujetar el tocado a la cabeza del usuario creando una gran variedad de formas y estilos.

El calzado también toma las líneas puntiagudas del gótico dominante y las exagera hasta el límite que las leyes suntuarias le permiten.

Al igual que en el largo de las colas de las faldas o la altura de los tocados, a mayor longitud mayor será el rango social de quien lo porta.

El patin se utiliza como complemento del zapato para el exterior, aísla de la humedad del suelo y proteje el cuero de ensuciarse con barro. Generalmente están realizados en madera y cuero. Un par de estos puede verse retratado en «El matrimonio Arnolfini», dispuestos en el piso a la izquierda de los pies del protagonista.

Desde tiempos de los legionarios romanos hasta principios del siglo XIV la cota de malla era el tipo de protección corporal predominante y más eficaz conocido en Europa. Desde aproximadamente mediados del siglo XV en adelante, la malla se utilizó junto con una armadura completa para cubrir los espacios entre las placas. Se hicieron mangas de malla para usar con una coraza (peto y placa posterior); paneles de malla en forma de fuelle cubrían las axilas o los codos y estaban unidos a chaquetas de cierta rigidez especialmente diseñadas para usar debajo de la armadura (origen del jubón)

Un libro de horas y el estuche en el que se guardaba para protegerlo. El rol de los textiles es de gran importancia en la competencia por la igualación/diferenciación social. Al ser todas las prendas de uso extendido en las diferentes clases sociales, el material con el cual se confeccionan es el factor distintivo: brocado, damasco, terciopelo y raso para la nobleza (ver Duque de Berry), y paños muy coloridos para los burgueses (ver matrimonio Arnolfini).

Resignificaciones contemporáneas

Historia I: Clase Baja Edad Media

A continuación publicamos un resumen de la última clase

Les dejamos, a modo de introducción, algunas imágenes referentes a la Temprana y Alta Edad Media para mostrar la evolución hacia el traje ajustado, cosido y cerrado de la Baja Edad Media.

Acá hacemos un resumen de las prendas, accesorios y textiles siguiendo el capítulo de François Boucher para los siglos XIV y XV.

Hacia mediados del siglo XIV aparece un traje nuevo, que comienza a realzar las formas del cuerpo. Las primeras ideas humanistas sobre el individuo y la incipiente vida urbana requieren una indumentaria adecuada.

 Al emerger una burguesía rica que se elevaba al nivel de la nobleza, el traje se transformó en un medio de expresión de ascenso económico para los comerciantes y de preeminencia para los nobles.

La belleza del cuerpo femenino se valora y destaca con los nuevos trajes. Sobre las prendas de uso íntimo se lleva un primer vestido conocido como cota o saya.

Hay gran variedad de prendas que se usan por encima de la cota, destacamos principalmente la cotardía, hopalanda y sobreveste.

La cotardía se caracteriza por su escote pronunciado en forma de V, ribeteado en piel, así como puños y ruedo. El talle se marca debajo del busto con un cinto ancho que ciñe la prenda generando frunces verticales en la falda. Esta cubre las piernas por completo y generalmente tiene cola de largos variables (a mayor largo, mayor rango social). Las mangas de la cotardía serán muy estrechas a diferencia de las de la hopalanda.

Esta prenda, a diferencia de la anterior, no es de uso exclusivo femenino, tanto hombres como mujeres llevan la hopalanda.
La hopalanda es la más amplia, suelta y pesada de todas las prendas exteriores. Su característica principal es la amplitud y largo desmedido de las mangas. Además del exagerado tamaño, las mangas tienen decoraciones intrincadas y recortes que aportan fantasía a la solemnidad de la prenda.
Al igual que la cotardía, requiere de un cinto que ciñe el talle debajo del busto o en la cintura. La cola de esta prenda, al igual que sus mangas, es de un largo descomunal.

El sobreveste es una prenda exterior que, al igual que las prendas anteriores, se lleva sobre la cota o saya. Generalmente reservada para la aristocracia y para ceremonias, este sobre-vestido no posee mangas y está muy abierto en los laterales, dejando ver (y resaltando) la cintura ajustada y la cadera destacada por un cinto suelto. Los surcotes de mayor nivel están ribeteados en piel a contratono.

Es muy característico de este periodo la novedad, importancia y variedad de tocados. Los más destacados en el caso de las mujeres van desde la simpleza de un par de templers (rodetes moldeados y sostenidos por redecillas) a la extravagancia de un tocado mariposa (a partir de la combinación de templers con una estructura de alambre y un paño translúcido)

La gran novedad de la época en el traje masculino es la aparición del traje corto.
El reemplazo del traje largo por uno corto requiere de importantes modificaciones en las prendas inferiores. Las calzas dejan de ser dos piezas separadas para transformarse en calzas de cola, una sóla prenda que cubre por completo la parte inferior del cuerpo desde la cintura. Las «piernas» se cosen entre sí e incorporan una pieza triangular llamada braye que cubre la abertura delantera y trasera. Este será el antecedente directo de la bragueta.

Se conoce vulgarmente a esta prenda con el nombre «calzas de cola». Recordemos que están confeccionadas en tejido plano, tratando de seguir lo más fielmente posible la forma de la pierna, pero a pesar de su idealización en las representaciones, no podían ser adherentes.
Para sostenerlas en su lugar se atan fuertemente con cordones a las bragas y posteriormente al jubón.

El jubón es la prenda a tener en cuenta para los periodos históricos siguientes; es muy dificil precisar sus características exactas ya que su forma es cambiante de acuerdo al rol social del usuario, región geográfica, etc.. Es importante analizar los recursos que se utilizan para unir entre sí las piezas que componen la prenda, permitiendo el movimiento de quien la lleva. Tiene su origen en la indumentaria militar, usado como nexo entre el cuerpo y las placas metálicas de la armadura, de allí su rigidez y espesor.

El jubón es una prenda que cubre el torso, bastante rígida y de mangas ajustadas. Suele llevarse debajo de otras prendas como la huque u hopalanda, pero su uso como prenda exterior se va acentuando con el paso de los años.

Debido a su estrechez y la rigidez de los materiales con que se confecciona, es necesario vincular partes de la prenda con cordones y hojales que habiliten el movimiento, principalmente en hombros y codos.

 

La huca se caracteriza por su falta de mangas y por las aberturas a los lados del cuerpo. Al igual que otras prendas exteriores, sus bordes están ribeteados en piel.

Debajo de la huca podemos distinguir el jubón y las calzas negras. Las imágenes superior e inferior forman parte del calendario “Las muy ricas horas del Duque de Berry”. Este libro de horas es de gran importancia para el estudio del traje del siglo XV.

La hopalanda, de características similares a la femenina, puede ser corta para uso del hombre. El garde-corps es una prenda exterior, también compartida por ambos sexos, suelta, abierta y flotante, generalmente sin mangas o con mangas cortas y amplias.

Todas las prendas anteriormente citadas conviven entre sí, favoreciendo unas u otras de acuerdo al clima, edad del usuario, situación de uso, etc

 

Entre la variedad de tocados masculinos tenemos el capirote, derivado de la caperuza o capucha. A la caperuza (ya separada, independiente de la capa) se le suma una larga banda que permite sujetar el tocado a la cabeza del usuario creando una gran variedad de formas y estilos.

El calzado también toma las líneas puntiagudas del gótico dominante y las exagera hasta el límite que las leyes suntuarias le permiten.

Al igual que en el largo de las colas de las faldas o la altura de los tocados, a mayor longitud mayor será el rango social de quien lo porta.

El patin se utiliza como complemento del zapato para el exterior, aísla de la humedad del suelo y proteje el cuero de ensuciarse con barro. Generalmente están realizados en madera y cuero. Un par de estos puede verse retratado en «El matrimonio Arnolfini», dispuestos en el piso a la izquierda de los pies del protagonista.

Desde tiempos de los legionarios romanos hasta principios del siglo XIV la cota de malla era el tipo de protección corporal predominante y más eficaz conocido en Europa. Desde aproximadamente mediados del siglo XV en adelante, la malla se utilizó junto con una armadura completa para cubrir los espacios entre las placas. Se hicieron mangas de malla para usar con una coraza (peto y placa posterior); paneles de malla en forma de fuelle cubrían las axilas o los codos y estaban unidos a chaquetas de cierta rigidez especialmente diseñadas para usar debajo de la armadura (origen del jubón)

Un libro de horas y el estuche en el que se guardaba para protegerlo. El rol de los textiles es de gran importancia en la competencia por la igualación/diferenciación social. Al ser todas las prendas de uso extendido en las diferentes clases sociales, el material con el cual se confeccionan es el factor distintivo: brocado, damasco, terciopelo y raso para la nobleza (ver Duque de Berry), y paños muy coloridos para los burgueses (ver matrimonio Arnolfini).

Resignificaciones contemporáneas

Cuerpo, distancia y protección: Un recorrido histórico

En tiempos de pandemia la moda se resignifica y trabaja sobre las nuevas nociones de protección. En este recorrido histórico exploraremos ejemplos de distanciamiento social, resguardo y defensa.

Las mascaras del teatro griego.

La vestimenta en Grecia se basaba en el tipo de pensamiento racional ideal que caracterizaba a la civilización. Las prendas se producían de forma artesanal y eran un actividad de interior. La técnica utilizada era el drapeado y partían de formas geométricas básicas, un ejemplo de esto es el quitón conformado por dos paños que se unían por los hombros con fíbulas (pequeños ganchos que se utilizaron hasta la aparición del botón). Está túnica también se utilizaba por los actores en las representaciones teatrales. Para diferenciarse se crearon dos tipos de accesorios: el calzado denominado coturnos que enfatizaban la altura y las máscaras que resaltaban los rastros y comunicaban el tipo de obra si era  tragedia, comedia o sátira a través de la expresión facial.

Estas máscaras llegaron a tener un gran tamaño, solían ser de mayor escala comparando con  la cabeza del usuario para que pudieran verse desde la distancia y poseían complejas formas de funcionamiento en donde la forma interior podía mejorar el volumen vocal del actor.

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Máscara de Comedia – 3er – 2do siglo AC – The J. Paul Getty Museum

Las corazas romanas.

Una de las civilizaciones con mayores avances en cuanto a indumentaria y accesorios de guerra es sin dudas la romana. Con antecedentes en el traje militar en los Etruscos incorporaron grandes avances por su amplia trayectoria y sus interminables victorias. La prenda defensiva del soldado romano era la coraza o también conocida como cuirass o peto de bronce. Esta lamina de bronce se moldeaba con la forma del cuerpo y podía llevarse con la cota de malla, un tejido metálico que proveía aún mayor protección. Este modo de protección ha sido resignificado por diseñadores como Paco Rabanne en los 60s.

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Cuirass –  400 – 301 a.C. – Museo arqueológico de Granada.

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Vestido de malla metálica creado por Paco Rabanne en 1966. Foto: Gunnar Larsen.

Los tocados medievales.

Durante la Baja Edad Media los tocados femeninos comenzaron un camino ascendente en búsqueda de una silueta esbelta y lánguida, el propósito de tales accesorios yacía en imitar la altura de las catedrales góticas y sus arcos ojivales. Estás volumétricas piezas llegaron a tamaños extremos teniendo que ser reguladas por las leyes suntuarias del momento.

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Tocado con redecillas denominadas templers y velo. Infanta Beatriz de Portugal – Iglesia de Fitzalan, Sussex.

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Tocado Hennin – Retrato de dama joven pintado por Hans Memling del díptico Alegoría del verdadero amor (ca. 1485).

El verdugado Renacentista.

El surgimiento y las clases poderosas de los siglos XV y XVI fueron la coyuntura propicia para el comienzo de una silueta recargada y rígida, característica del periodo. Las prendas interiores se endurecieron y dieron lugar al nacimiento del verdugado, una estructura de forma cónica o tambor que creaba volumen en las faldas. Poseía ciertas variantes en su construcción según el país de origen y se armaba en conjunto al cuerpo o corset.

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Recreación de tipos de verdugado realizados por el Shakespeare’s Globe Theatre de Londres.